Ecuador en crisis: ¿peligra la democracia?

El pasado 30 de septiembre la aprobación de un proyecto de ley en Ecuador que pretende homogeneizar los sueldos de los funcionarios públicos, originó una acalorada protesta por parte de los cuerpos de policía y de seguridad de país que desembocó en unos fuertes enfrentamientos, con agresión y retención en su residencia del propio presidente Rafael Correa. Acto seguido fue declarado el Estado de Excepción en todo el país, y las fuerzas del ejército salieron a las calles para restablecer el orden y ocuparse de las labores de seguridad y vigilancia que los policías se habían negado a ejecutar en protesta por la citada ley.

Ecuador

Una controvertida situación que enseguida encendió las alarmas en todo el mundo, con multitud de gobiernos llamando a la calma y al mantenimiento del sistema democrático ante el riesgo de un golpe de Estado.

Desde AIPC Pandora hemos querido conocer de primera mano los análisis de esta crisis ecuatoriana, para lo cual dos personas de este país (uno residente allí y otro en nuestro país) comparten sus puntos de vista en sendos artículos que publicamos a continuación. El primero de ellos lo firma Polivio Minga, presidente de la Asociación indígena Kawsay, cuya sede se encuentra en Saraguro (al sur del país) y con quien AIPC Pandora viene colaborando desde hace años; el segundo está escrito por Washington Tobar, ecuatoriano residente en Madrid y trabajador en el Centros de Participación e Integración Hispano-Ecuatoriano de la Comunidad de Madrid.

Sus análisis, sin duda, tienen el gran valor de conocer de primera mano lo allí sucedido en estas semanas.


¿Peligramos la democracia?
Por Polivio Minga Ambuludí. Pueblo Saraguro, Ecuador.

Este 30 de septiembre no es que pasará a la historia como un simple hecho de los que casi de costumbre se vienen haciendo en nuestro país en estas dos últimas décadas. La verdad es que cada vez que hay un hecho de esta naturaleza, al final pasa a la historia y la realidad del país sigue igual. Pero también debemos tomar en cuenta que algunas de estas manifestaciones han permitido marcar y trazar políticas y rumbos diferentes en el devenir de la política estatal.

Sin embargo, en esta vez, y como nunca, no ha sido la misma clase que siempre ha salido a las calles a protestar, en donde ha habido represiones brutales a los manifestantes de parte de los cuidadores de seguridad interna (los policías); en esta vez, son ellos los que se han alzado en protesta ante un reclamo que para ellos es justo y para otros de inmoralidad, de mediocridad, de desinformación sobre la nueva Ley de Servicio Público, la cual vetó el Presidente y en donde ellos estarían afectados en sus intereses.

Sin embargo, según la Asambleísta Nívea Vélez ha manifestado a otros medios informativos, las compensaciones que fueron motivo de reclamo de parte de los uniformados (militares y policías) han sido exceptuadas en esa ley, pero que el presidente los eliminó con el veto. Sin embargo, ha sido muy enfático el Presidente al manifestar que, como nunca, los policías han sido mejorados en sus salarios en relación al año 2006. Pero eso no fue convincente. De todas formas, reitero que no hubo una buena comunicación entre las partes para ser aclaradas sobre estos temas que fueron el principal motivo para la insubordinación de los uniformados aquel 30 de septiembre.

De todas maneras, sea cual fuese el punto de reclamo, no es menos cierto que las protestas de las clases sociales en nuestro país se han convertido en costumbre. Es decir, si no se protesta o se reclama mediante movilizaciones o levantamientos (indígenas), los gobiernos han hecho caso omiso a los requerimientos de la población, motivando entonces alzar en protestas. De otra parte, y como respuesta, siempre ha sido la represión, encarcelamientos, persecución… A eso es lo que nos han llevado hasta aquí los gobiernos de turno.

¿Peligramos la democracia?

Hay algunas falacias que hay que dejar en claro respecto al levantamiento policial de ese día, como el caso de un golpe de Estado. Lo que sí podemos decir es que en ese día perdieron el control tanto el Presidente Correa en su discurso en su propia casa (Regimiento Nº 1 de Quito) como los policías de ese cuartel. Pero lo que sí podemos decir es que su discurso enérgico, propio de algunos políticos populistas, fue lo que caldeó los ánimos y en vez de entrar a un proceso de diálogo, pasó a un estado de confrontación entre el discurso del Presidente, frente a gases lacrimógenos y actitud de brazos caídos de parte de los policías, generando además, incertidumbre ante una seguridad vulnerable que vivimos los habitantes en todo el país. A ello hay que añadir, la simultánea la sublevación de los militares que también participaron (en menor cantidad) en las movilizaciones de ese mismo día.

Por otro lado, no es que se trató de menospreciar o de interrumpir un proceso de cambios que a decir de este gobierno están implementando en esta época, cambios que en algunos casos responden a intereses capitalistas como los de la minería y la ley de aguas. En otros casos -modernización de las entidades públicas (aunque se evidencia más burocracia) o la vialidad (renovación de carreteras)- han sido vistos con buenos ojos, pero deja mucho que decir sobre otras cuestiones como la seguridad interna del país, por ejemplo.

Ante todo, para los pueblos (y en especial los indígenas del país) esta jornada de protesta no ha dejado de ser más que un altercado en donde se pone de manifiesto intereses de ciertos sectores que, con mucho respecto a la institución policial, se insubordinaron para generar nada más que un momento de incertidumbre y de inseguridad dentro del país, dejando como resultado pérdidas en lo material y económico en varios sectores productivos por la ola de delincuencia y, por otro lado, dejarnos ver como un país conflictivo, no porque nos da la gana, sino porque así es como se lucha por espacios de reivindicación social en el caso nuestro.

Siguen quedando otros y muchos temas de interés nacional que deberán ser tratados y a lo mejor tengan otros ecuatorianos que buscar estos mismos mecanismos para ser tomados en cuenta, casos como las áreas estratégicas (minería), la participación ciudadana en el marco de la “Revolución ciudadana”, etc. Sumado a esto, la minimización a la población indígena a la que hemos llegado hoy en día.

Como conclusión, diría que no estaba en peligro la democracia. En ese día los policías no pedían el Poder, sino la revisión de una ley que según ellos les afecta. Tampoco quiero pensar que hubo secuestro al Presidente, pero sí debo manifestar que nuestra democracia en algunos momentos está secuestrada por las clases dominantes desde hace muchos años.


“30 de septiembre 2010”
Por Washington Tobar

Los hechos acaecidos en el Regimiento de Quito de ninguna manera tendrán el respaldo de personas que siempre estaremos en contra de actos de violencia, más aún como nos informaron, de un secuestro o un golpe de Estado. Nada que pueda desestabilizar un Gobierno democrático tendrá respaldo.

Creo que hemos sufrido demasiados cambios de Gobierno en estos últimos años por varios motivos, no permitiéndose una estabilidad política, social y económica en Ecuador, y creando desconfianza en propios y extraños.

Apoyo a las reivindicaciones de los sectores sociales en mi país; lo que no apoyo son las formas, porque el dialogo será el arma principal para buscar consensos en cualesquiera determinación a tomarse. Tampoco se puede ir a desafiar, como en este caso, a un conglomerado social (cuerpo policial) que se encuentra en un estado anímico exaltado y también armado. Creo que no es correcto actuar con prepotencia como lo ha hecho nuestro Sr. Presidente. Siendo el presidente de los ecuatorianos debe mantener la cordura y la tranquilidad para soportar las formas de reclamar de los compatriotas, las impertinencias fuera de tono que tenemos. El Sr. Presidente debe controlar su persona y controlar a los demás. Esa es una cualidad que siempre debe tener.

Hace algún tiempo, en Madrid, también salió a flote su carácter explosivo: no brindó una explicación por  haber llegado con un retraso de más de 1 hora a la reunión en Casa América, y luego abandonó el lugar por la intemperancia de los asistentes, sin lograr el diálogo al que fuimos invitados. Esto es lo que nos falta, el diálogo.

La policía solicitaba la derogatoria de artículos de la legislación laboral que perjudicaban sus ingresos. Es normal que se reclame cuando nos recortan los sueldos, pero la manera de reclamar no fue la correcta. Tampoco hubo intento de golpe de Estado o de secuestrar al Sr. Presidente, pero la prepotencia no conduce a nada bueno, increpando a la policía a que maten al presidente no está bien.

Podía haberse terminado en una tragedia de enormes consecuencias, exaltado los ánimos de los asistentes de un lado y de otro.
No se debe incitar a los ciudadanos a enfrentarse con las fuerzas del orden, de lo que se deduce que la culpa de las personas que murieron creo que la tiene el mismo gobierno, por no tener la facultad de ordenar inmediatamente la seguridad del Sr. Presidente y de los ciudadanos a las fuerzas armadas, como lo hicieron cuando ya se dieron los incidentes… los mismos que se podían haber evitado antes.

Espero que se sancione a los culpables de estos hechos reprochables, que no se ensañen con los más débiles y se haga sin buscar represalias partidistas.

Y tú, ¿cuál es tu opinión sobre la crisis de Ecuador? Te animamos a que dejes abajo unas palabras diciéndonos qué piensas sobre este tema

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