Servicio Voluntario Europeo en Grecia: Con el SVE descubres facetas de ti mismo que, de otra forma, nunca podrías imaginar

Camino de mi cuarto mes como voluntario EVS, me atrevo a asegurar y recomendar esta experiencia que, en mi opinión y en la de mis nuevos compañeros de: Austria, Hungría, Italia, Polonia e Inglaterra, creemos que debería estar en los planes de cualquier persona que tenga un poquito de motivación e inquietud por conocer qué sucede más allá de nuestra propia ciudad.

En mi caso, el proyecto EVS me llevó al este de Grecia. A Volos. A una ciudad que nunca había oído mencionar y de la que ya nunca olvidaré su carácter familiar y sus casas blancas en contraste con el azul del Golfo Pagasético. Todo ello decorado y al mismo tiempo refugiado con el Monte Pilio, hogar de los Centauros y donde, según la mitología griega, es el lugar de retiro preferido de los Dioses. Un paraje espectacular.

Aquí me planté en marzo y desde entonces todo fue rodado. Mi día a día es siempre diferente, algo que valoro por encima de todo. Debido a mis estudios de Comunicación y Periodismo, la organización local me ofreció un amplio abanico de posibilidades. De esa forma, organizo mi tiempo de trabajo en varios campos de refugiados de menores (afganos, pakistaníes, somalíes, egipcios, etc) en los que trato de enseñar las nociones básicas de fotografía mediante juegos, además de realizar actividades, excursiones y lo más reconfortante, compartir experiencias y abrir la mente hacia una realidad con la que normalmente no estamos muy familiarizados.

Además, mi proyecto se centra en apoyo, soporte, integración y educación de la comunidad rumana en la ciudad. Mi labor en ambos lugares es muy gratificante al estar tan cerca de la gente y ha llegado incluso a despertar la curiosidad por profundizar en un futuro en los campos tan básicos y necesarios hoy en día en la sociedad como la educación y el trabajo social con colectivos más desfavorecidos.

A parte de todo lo mencionado, me reservo tiempo para viajar y conocer un país que, como los griegos dicen: "tiene de todo: mar, montaña, buena comida y buenas bebidas". ¡E incluso me empiezo a atrever con el griego! Ya que la organización nos ofrece clases voluntarias del idioma local.

No lo pienses más, y lánzate a cooperar con este programa que no solo te abrirá la mente, sino que descubrirás facetas de ti mismo que, de otra forma, nunca podrías ni imaginar.

Francisco Sánchez

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