Proyecto de atención psicosocial para voluntarios profesionales del campo de lo social en el muncipio de OKINAWA
El proyecto ofrece la posibilidad a las personas interesadas, de integrase como voluntarios profesionales en diferentes centros del municipio de Okinawa: la guardería, el centro comunitario para mujeres, el centro de salud, el centro de atención psicológica y defensa del menor y el adolescente y las aulas educativas. Así podrán alternar actividades de apoyo en educación para la salud con la prevención de hábitos poco saludables en la adolescencia, la integración familiar, la atención psicológica y el apoyo a padres y maestros en tareas educativas. Se necesitan personas la siguiente titulación y a ser posible experiencia:
- Trabajadores sociales.
- Sociólogos.
- Psicólogos.
- Educadores sociales..
El actual municipio boliviano de Okinawa, ubicado en el Departamento de Santa Cruz y a 90km de la cabecera departamental, debe su nombre a que fue en su origen un asentamiento de inmigrantes japoneses surgido a raíz de un convenio entre los gobiernos de Estados Unidos, Bolivia y la entonces Isla Independiente de Okinawa. Fundada en 1950, la colonia sustentó a sus 3.000 habitantes durante toda la década siguiente a través de cooperativas agrícolas. Durante los 60, 70 y 80, la inestabilidad económica y política hizo a muchos japoneses << Volver a su país de origen. Es por eso que hoy Okinawa (que es oficialmente un municipio desde 1998) tiene unos 11.700 habitantes dedicados al cultivo de soja, girasol y a la producción de leche y carne bovina. La población se divide entre descendientes de inmigrantes japoneses, aquellos procedentes de la ciudad de Santa Cruz y los procedentes de culturas quechua o aymara del interior del país. Okinawa tiene una carretera que conecta con Montero y la cabecera departamental y servicios básicos como transporte público, electricidad y agua potable.
Las principales necesidades del municipio giran entorno a la falta de vivienda, sanidad y dificultades en la educación. La pobreza afecta a un 60% de las familias, que sufre además un alto nivel de desempleo. Actualmente, muchos jóvenes presentan fuertes niveles de absentismo, a lo que hay que sumar la existencia de pandillas juveniles que comienzan a consumir drogas y alcohol. Todo ello deriva en problemas mayores como rebeldía, desintegración familiar o embarazos no deseados. Entre las mujeres de la zona se ha observado una falta de autoestima y de formación para poner límites a los hijos. Es por toda esta situación que CICAD ha visto la necesidad de poner en marcha un proyecto de desarrollo comunitario cuyo pilar básico sea la educación.