A pesar de lo descripto, es grato observar el compromiso asumido por las familias hacia la educación de sus hijos y hacia la misma escuela.
Si bien la pobreza ocasiona sufrimientos, violenta la dignidad y degrada a la persona, somos testigos a diario de alegrías y esperanzas, de familias con deseos de superación, trabajadoras aún en su condición de desempleadas, que agudizan el ingenio para crear alternativas de sobrevivencia.
Familias constantes en el apoyo a los hijos, que responden a las propuestas de la institución, solidarias, deseosas de superar sus problemas, colaboradoras con la escuela. La valoración positiva de la Escuela, repercute positivamente en el proceso de aprendizaje de sus hijos.
La escuela atiende a niños con necesidades educativas especiales, niños con discapacidades, integrados a la escuela común (niños no videntes, con hipoacucia, retrasos madurativos, síndrome de Down, entre otros).
Pensamos utilizar los fondos del programa en recursos que posibiliten a los niños cubrir las necesidades de subsistencia, abrigo, protección y educación. Se destinarán a la compra de vestimenta y calzado, elementos de higiene, útiles escolares, ropa de cama, colchones, y mobiliario de uso personal como cama o roperito.
Considerando que la recreación también constituye una necesidad de importancia vital para el crecimiento, pensamos destinar parte de los fondos para libros de cuentos, juguetes y otras actividades recreativas.