A finales del pasado mes de julio, 12 voluntarios y voluntarias españoles partimos rumbo a Mali para desarrollar allí varios microproyectos solidarios de la mano de la ONG española AIPC Pandora. En uno de estos proyectos, llevado acabo en el pueblo de Kalassa (a 45 kilómetros de la capital, Bamako), participamos en la reconstrucción de un abrevadero natural, la replantación de árboles, y tuvimos la oportunidad de conocer las inquietudes de las mujeres de la comunidad y las necesidades de los niños y niñas. De este primer contacto salió nuestro proyecto actual: la construcción de una escuela en Kalassa.
Este pueblo no cuenta con ningún centro educativo para los más pequeños. Algunos de estos se ven obligados a desplazarse a pie al centro más cercano, recorriendo una distancia de más de 4 kilómetros. No pudiendo ser acompañados por sus padres, los niños y niñas deben atravesar la peligrosa y concurrida carretera N5 que va a Guinea Conakry. Por esta razón, la puesta en marcha de una escuela nos pareció la manera idónea de mejorar las condiciones de vida de esta población. Una actuación local enmarcada en la única solución global que sacamos como conclusión para un futuro africano más próspero: la educación.
Con esta finalidad, el “quiénes somos” lo conforma un grupo muy heterogéneo formado por algunos de los voluntarios y voluntarias que viajamos este verano a Mali; la ONG española AIPC Pandora, encargada de gestionar los fondos en España; TMC Consulting Group y Sourires de Femmes, contrapartes en la zona y encargadas de coordinar el proyecto in situ; y la propia comunidad de Kalassa, cuyos habitantes ayudarán en la coordinación de la ejecución del proyecto.