Nuestro proyecto

Kalassa es un pequeño pueblo de la región de Koulikoro, situado a 4 kilómetros al oeste de la comunidad madre Siby y a 45 de Bamako (capital de Mali). El pueblo está compuesto por 1.000 habitantes aproximadamente, de los que 256 son niños y niñas en edad escolar. La actividad económica de Kalassa se articula esencialmente alrededor del comercio del mango, el karité, la agricultura y la ganadería. Con unos ingresos medios de 230 € anuales, como la mayoría de los pueblos de Mali, Kalassa vive en la pobreza. Además, en los últimos años está sufriendo los efectos de la emigración clandestina hacia Francia, España, Italia, etc.

Kalassa y los dos pueblos vecinos (Tabou y Dijssoumana) cuentan con un total de 556 niños y niñas con edades comprendidas entre los 6 y los 12 años. La escolarización de estos supone grandes problemas tanto económicos como geográficos para las familias locales. Al no contar con estructuras educativas en el propio pueblo, los menores deben recorrer una distancia de 4 kilómetros por la peligrosa carretera N5 en dirección Guinea Conakry hasta la escuela más cercana. Por esta razón, la gran mayoría de estos no acuden al colegio.

Como en el resto de los pueblos de Mali, Kalassa es una sociedad patriarcal donde la prioridad en el acceso a la educación se otorga a los chicos. En el pueblo predomina la poligamia y las familias pueden llegar a alcanzar los 20 miembros, por lo que muchos padres consideran la escolarización de los menores como una fuente de gastos.

Bajo el nombre“Escuela para todos: Una escuela para Kalassa”, nuestro objetivo es facilitar a los 556 niños y niñas de la zona el acceso a la educación básica. Y, de esta manera, promover la educación infantil y la igualdad de género en la escolarización, así como participar en el desarrollo comunitario del pueblo. Con este fin, hemos puesto en marcha la recaudación de fondos para la construcción de una escuela comunitaria en Kalassa.

Todos los países del África subsahariana se enfrentan al problema de la financiación de su sistema educativo. El acceso a la enseñanza básica está lejos de ser generalizado. Además, la necesidad de restablecer los equilibrios macro-económicos pesa en los presupuestos de los Estados. Por todo ello, los colegios comunitarios, que datan de 1994, nacen a partir de la carencia real de recursos públicos. Estos aparecen como la respuesta de las comunidades rurales, cansadas de esperar a que el Estado cree colegios públicos y testigos de la fuerte demanda de educación.

En Kalassa, la creación de la escuela comunitaria constituye una inversión colectiva que moviliza las fuerzas vivas del pueblo, y traspasa sus propias fronteras.

En este proyecto está involucrada la propia comunidad, cuyo comité de sabios (en el que la mayor autoridad corresponde al jefe del pueblo) ha cedido un terreno para la construcción de la escuela. Así, las responsabilidades de la comunidad de Kalassa son: asegurar el seguimiento de los niños; gestionar las dificultades del centro llevándolas a la Asamblea del pueblo; supervisar el colegio; fijar y recaudar las cotizaciones; contratar, supervisar y pagar a los educadores; participar en la obra de construcción; y asegurar la salud en el centro. Además, el proyecto cuenta con el apoyo de la Asociación de mujeres del pueblo, quienes se encargarán del mantenimiento y limpieza del edificio, e impartirán seminarios y cursos para los alumnos y alumnas (cocina, costura, higiene, etc.).

Por otra parte, TMC Consulting Group y Sourires de Femmes, colaboradores locales, han desarrollado un proyecto educativo sólido: planos, presupuesto y, lo más importante, el compromiso de la comunidad para el mantenimiento del centro durante los primeros años. Este último punto es de suma importancia, ya que el gobierno de Mali exige que la comunidad demuestre el buen funcionamiento de una escuela antes de hacerse cargo de la misma. De esta forma, la remuneración de los profesores correrá a cargo de la comunidad primero, y del gobierno después, una vez se haya demostrado la sostenibilidad y permanencia del proyecto. La ONG española AIPC Pandora, TMC Consulting Group y Sourires de Femmes, se encargarán de los gastos de infraestructura y equipamientos, así como del material escolar.

Los ingredientes ya están listos. Solo nos falta la financiación, ayúdanos a conseguirlo:

Una escuela para Kalassa = 45.000 euros.